La idea

¿Por qué el proyecto?

Desde que compré mi primera cámara tengo la necesidad constante de sacar fotos.

Me frustra no tenerla cuando veo cosas interesantes porque me da la impresión de perder esos momentos. Es como si nada hubiese pasado si no está fotografiado. Me doy cuenta de que una buena parte de mi memoria está basada sobre lo que fotografié o lo que los demás han fotografiado.Olvidar mi cámara es olvidar lo que pasó. No es que no tenga memoria, pero tengo la mente dispersa y el acto fotográfico me obliga a centrarme, fijarme en lo que ocurre y en la gente que encuentro. Me acerca de nuevo a un aspecto de la realidad.

Con este proyecto quiero combatir el aburrimiento del trayecto. Sacar mi cabeza de la mecánica repetitiva de lo cotidiano, aunque esté plenamente dentro, e intentar quedarme protegido de la “zombificación” que sentí, ya, varias veces a lo largo de los 10 pasados años y que me han forzado a cambiar de empresa, ciudad o país para sentirme vivir de nuevo.

Mi gusto por el costumbrismo. Tengo tendencia a centrarme en lo cotidiano, los pequeños detalles más que los grandes eventos. Me gusta la preciosidad de lo no visto y sin pretensión.

¿Formato?

El proyecto se parece a un ejercicio: sacar cada día algo notable de un mismo trayecto e intentar que la Monotonía no sea.

365 días: 365 refiriéndose a un año, 4 estaciones, 12 meses. Así que no tendré al final 365 días de fotos. Un salto se operará los fines de semana, las vacaciones, días de enfermedad, fin del mundo…

Mezclando paisaje, retratos, detalles, la coherencia se hace con la unidad de lugar y tiempo.

De un año, porque me parece lo más relevante en el mundo laboral. Más de un año sería empezar un bucle de nuevo, y menos me forzaría a elegir una estación, lo que dentro de este discurso no funcionaría. Me gustaría notar un cambio (o no) con lo que pasa entre días cortos, fríos, de lluvia, y los largos días de verano con mucho calor (por ejemplo).

Las fotos se presentarán, para empezar, en este blog para esforzarme a editarlas poco a poco y si es posible, acompañarlas de textos.

¿Cómo?

Acompañado de una Olympus híbrida y un objetivo equivalente a un 35mm f.2, pequeña, silenciosa, que me llevo a todas partes. (Empecé con el 14-42mm pero la luminosidad me fastidia)

De alguna manera, esperaba vencer mi timidez con este proyecto, acercarme a la gente, pedir retratos. Como ya he empezado el proyecto, puedo decir que eso, excepto milagro, no será el caso. El ritmo es rápido, la fotografía escondida, robada, tal la fugaz mirada de los transeúntes que miran, pero no ven.

Así que, para no asustar a nadie, pocas veces miro por el visor, pretendiendo acercarme desde una escritura automática con la cámara, disparando sin pensar y esperando ver el resultado después. Por lo tanto, no es lo que os enseño, porque entra en cuenta la etapa de la edición (sería una locura enseñar 100 fotos al día) y me quedo con lo que me llama la atención o me ha llamado la atención personalmente.

Las fotos son directas, frontales, sin buscar “fotones” con una luz y un encuadre perfecto, pero siento que me debo de respetar un mínimo de rigor fotográfico.

¿Dónde?

Entre mi lugar de residencia y el trabajo, ida y vuelta.  El lugar como el trayecto varía. Nadie tiene una vida tan monótona como para vivir un año siguiendo el dicho francés “metro boulot dodo”. Mi punto de partido es donde me despierto, y la llegada, el trabajo. Dependiendo de lo qué tenga en la cabeza por la mañana, cojo un bus u otro, pero el trayecto siempre está compuesto por al menos un trayecto en bus, y otro en cercanías.


<<Mi gusto por el costumbrismo. Tengo tendencia a centrarme en lo cotidiano, los pequeños detalles más que los grandes eventos. Me gusta la preciosidad de lo no visto y sin pretensión.>>

 Desde aquí parte la idea de lo que sucede a nuestro alrededor pese a nosotros mismos.

Todas las fotos pueden parecer iguales, la monotonía del día a día, pero por otro lado vemos como florecen los árboles en el anden del cercanías, cómo las pintadas de los muros cambian con los movimientos sociales que harán historia, o viendo simplemente la camiseta de la selección porque esa tarde juega España.

Este proyecto se centra en las pequeñas cosas obviando los grandes eventos, y siendo participe de los mismos a la vez. Viendo como el estado anímico de la gente cambia al tiempo que cambiamos de estación.

Son estos detalles los que integran el proyecto en algo más grande. Aunque lo que fotografíe no esté buscando ese evento, es partícipe de él, porque están a nuestro alrededor.

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